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Tipos de lesiones del tendón peroneo
Las lesiones del tendón peroneo pueden ser agudas (de ocurrencia repentina) o crónicas (desarrolladas durante un período de tiempo). Generalmente se presentan en individuos que practican deportes que involucran el movimiento repetitivo del tobillo. Además, las personas con arcos más altos están en riesgo de desarrollar lesiones del tendón peroneo. Los tipos fundamentales de lesiones del tendón peroneo son tendinitis, desgarro y dislocación parcial.
La tendinitis
es la inflamación de uno o ambos tendones. La inflamación es provocada por actividades que involucran el uso reiterado del tendón, uso excesivo del tendón o un traumatismo (como una dislocación del tobillo). Los síntomas de tendinitis incluyen:
- Dolor
- Inflamación
- Calor al tacto.
Los desgarros agudos
son causados por actividad repetitiva y traumatismo. Los síntomas inmediatos de los desgarros agudos incluyen:
- Dolor
- Inflamación
- Debilidad o inestabilidad del pie o del tobillo.
Con el transcurso del tiempo el desgarro puede conducir a un cambio de forma del pie, en el cual el arco se eleva.
Los desgarros degenerativos (tendinosis)
generalmente se deben al uso excesivo, durante largos períodos de tiempo, con frecuencia años. En los desgarros degenerativos el tendón se parece a un caramelo masticable (taffy) que ha sido estirado demasiado hasta hacerse fino y eventualmente lascarse. Tener arcos elevados también lo pone en riesgo de desarrollar desgarros degenerativos. Los signos y síntomas de desgarros degenerativos incluyen:
- Dolor esporádico (que ocurre de tiempo en tiempo) en el exterior del tobillo.
- Debilidad o inestabilidad en el tobillo.
- Incremento de la altura del arco.
Dislocación parcial:
Uno o ambos tendones se desplaza de su posición normal. En algunos casos, la dislocación parcial se debe a un trastorno en el cual una persona nace con una variación en la forma del hueso o del músculo. En otros casos, la dislocación parcial se presenta como consecuencia de un traumatismo, como un esguince de tobillo. El daño o lesión de los tejidos que estabilizan los tendones (retinaculum) pueden conducir a una dislocación parcial crónica del tendón. Los síntomas de una dislocación parcial incluyen:
- Sensación de chasquido del tendón alrededor del hueso del tobillo.
- Dolor esporádico detrás del hueso exterior del tobillo.
- Inestabilidad o debilidad del tobillo.
El tratamiento temprano de una dislocación parcial es vital, dado que si un tendón permanece parcialmente dislocado (mover fuera de posición) probablemente se desgarre o rompa. Por tal motivo, si siente este chasquido característico, consulte inmediatamente a un médico de pie y tobillo.
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